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Música Clásica y ópera de Classissima

Claude Debussy

miércoles 10 de febrero de 2016


Jean Sibelius

2 de febrero

Toivo Kuula (1883-1918), compositor finlandés

Jean SibeliusOcasionalmente acercamos al blog la figura de otros músicos que tienen alguna conexión más o menos directa con Jean Sibelius. La presente entrada nos servirá para recordar a uno de los compositores más sobresalientes de la generación posterior a la del propio Sibelius, dándose además la circunstancia de llegar a contar con el raro privilegio de ser alumno suyo. Toivo Kuula en 1903 Biografía y producción musical Timoteo Toivo Kuula nació el 7 de julio de 1883 en Vaasa, una localidad en la costa oeste de Finlandia, en la región de Ostrobothnia, la zona continental del país con mayor número de hablantes de sueco. Su padre fue militar y policía y, aunque inicialmente quiso encauzar a su hijo a la carrera eclesiástica, su talento musical era ya tan destacado en su adolescencia (componía desde la infancia), que hacia ese terreno se decantó profesionalmente. En 1900 acudió a Helsinki, al conservatorio dirigido por Martin Wegelius (a la sazón también maestro de Sibelius). Allí estudió violín y teoría musical con el propio Wegelius. Pero tras tres años en la Academia, tuvo que abandonarla porque no se podía costear los estudios en la capital y volvió a Vaasa, donde se casaría con Rauha Nelimarkan, en 1905. Tuvieron una hija poco después (ella estaba embarazada antes de la boda), Aune, que apenas sobreviviría unos meses. La pareja no funcionó, y se separaría en 1907. El año anterior Kuula había vuelto al Conservatorio, animado primero por Selim Palmgren y después por Armas Järnefelt, conscientes por su gran potencial. Según recordaría su compañero y amigo Madetoja: "todo parecía proclamar: ¡he aquí un hombre que sabe lo que quiere y confía en sus poderes!" Antes de su vuelta ya había empezado a componer activamente, y dar muestras de un gran talento en este terreno, dando como resultado algunas de sus primeras canciones y coros de cierta entidad, mostrando su predilección por el terreno vocal.  No obstante su primer gran éxito llega en forma de Sonata para violín (su instrumento) y piano (en mi menor opus 7). Junto a esta también se daría a conocer la canción "Tuijotin tulehen kauan" ("Largo tiempo miré al fuego"), de resonancias rúnicas, demostrando ya su maestría en el género y aún hoy una de las predilectas del repertorio. En verano de aquel 1907 una asociación cultural de Ostrobothnia le concede una beca para el estudio del folclore local. En su región natal recoge un gran número de canciones populares y de música de baile. Esta labor afianzó su interés por la música tradicional, que ya había servido de frecuente inspiración al incipiente compositor, y por el idioma finés, del que se convertirá en un ferviente defensor en el mundo musical.  Jean Sibelius escuchó algunas piezas suyas en ese tiempo, y se sintió complacido por su fuerza y por su oscuridad. Le aconsejó que no obstante no se cuidase mucho de los elementos folclóricos en su música y de no empezar a "componer en traje de noche", señalando dos extremos que debía evitar, reflejo de su propio sentido "aristocrático" de la música. Al año siguiente el propio Sibelius lo acogerá como alumno, a instancias de Järnefelt. Como ya hemos comentado en algunas ocasiones, estas clases (que también recibieron Leevi Madetoja y Bengt von Törne) fueron bastante informales, y en realidad consistían en una serie de consejos y revisiones sobre las obras en las que ya estaba trabajando, señalando los defectos formales y estéticos. Pero sin duda este contacto le fue enormemente útil a Kuula, no sólo musicalmente, sino también por el hecho de estar apadrinado por quien se consideraba el compositor más destacado del país. No obstante, el joven tenía un carácter áspero y no siempre dispuesto a dejarse conducir. El alumno acudió al maestro con los preliminares de lo que sería su Trío con piano en La Mayor opus 7, que en su forma final muestra ciertamente toques sibelianos, aunque predomine la inspiración popular. La obra fue estrenada en un concierto el 7 de octubre, junto con la Sonata y algunas canciones. Y se convertirá en un gran éxito de público y crítica, que reciben con entusiasmo a un nuevo compositor nacional. Es especialmente alabado por el sector más fennoman, que destaca el uso de la lengua mayoritaria del país y la inspiración del alma popular en su música.  En el curso 1909-1910 Kuula estudiará en diversos centros del extranjero: Bolonia, Leipzig (en su mítico conservatorio) y París. En la capital francesa encuentra otra de sus mayores influencias en la nueva música de Debussy o de Dukas, además de la escuela frackiana representada por Chausson y Magnard. En París compone el ambicioso coro "Meren virsi" opus 11 nº2 o la canción "Merenkylpijäneidot" ("Ninfas bañándose en el mar") opus 12, ambos con textos de Eino Leino, dando cuenta del estilo pleno de Kuula: un post-romanticismo nacionalista, con un destacado uso de los modos, melodías y ritmos folclóricos fineses, pero con  toques impresionistas. Pero también hay una preferencia por la melodía, aunque trabaje al mismo tiempo el tejido polifónico en profundidad. Se aleja así de la influencia germánica que había pesado en los anteriores primeros compositores finlandeses, pero aún se siente algo de esa ligazón (en especial del mundo de Liszt y de Wagner), justamente porque si hay una influencia culta principal en su obra es la del propio Jean Sibelius. No obstante, el estilo de Kuula es una síntesis personal y muy propia, de una intensamente característica melancolía finlandesa. En los siguientes años seguirá escribiendo excelentes canciones y coros a capella, en finés casi siempre, aunque también escribirá para la orquesta: entre 1910 y 1911 dirigirá la Orquesta de la Sociedad de Conciertos de Oulu, y entre 1912 y 1914 se convertirá, junto con Madetoja, en asistente de Robert Kajanus en la Orquesta de Helsinki. Para la orquesta, aparte de algunas piezas menores, música incidental y la orquestación de varias de su canciones, sobresalen sus dos Suites Sur-Ostrobrothnias, la primera opus 9 escrita entre 1906 y 1909, y la segunda opus 20 escrita entre 1912 y 1913, donde expone en primer plano su inspiración popular, pero con gran sentido de la evocación, a veces más cercano al poema sinfónico que a la suite de danzas. En esta última, como en algunas de sus canciones orquestales, se deja sentir con gran fuerza un rico colorido impresionista, más delicado que exuberante, en la instrumentación. Toivo y Alma Kuula en 1916 En 1916 (tres años después del divorcio), se casa con la cantante Alma Silventoinen. Ella había sido la destinataria e inspiración de muchas de sus canciones desde hacía años. El matrimonio decide emanciparse de cualquier puesto que los atara, dando conciertos por toda Finlandia. Al año siguiente nacería su hija Sinikka, que seguiría también una carrera musical destacada como pianista. Kuula dirigiría en aquel tiempo la Orquesta de Viipuri, y se encontró en 1917 entre los miembros fundadores de la Unión Musical Finlandesa.  Fue en Viipuri (la actual Vyborg rusa) donde Kuula se encontró con el trágico incidente que acabó de su vida. El matrimonio había conseguido escapar de la ocupación de la ciudad por parte de la facción roja, y en los últimos días de la Guerra Civil fue reclamado por la Sociedad de Amigos de la Música para celebrar la victoria blanca. El 1 de mayo de 1918, tras un concierto, Kuula se hallaba celebrando en el Seurahuone la ocasión cuando comenzó una discusión con uno de los Jäger alemanes. El conflicto se extendió a otros compañeros, arreciando posturas sobre valores nacionales: Kuula defendió la aportación sueco-finesa a la cultura y a la identidad finlandesa. A pesar de ser siempre un fennoman convencido, nunca fue excluyente en este sentido, todo lo contrario que muchos elementos que rodearon a los Jäger y a movimientos semejantes. La discusión se tornó más violenta, quizá más por el ambiente general y/o por el alcohol, y Kuula fue golpeado por el policía Edmund Mauritz Nylund. El impetuoso músico reaccionó asestando una cuchillada a Nylund, y alguien disparó en la cabeza a Kuula. El capitán jäger Pekka Heikkaa fue acusado de haber perpetrado el disparo, pero murió en un accidente antes del juicio, y hoy en día subsisten dudas sobre el autor real del crimen. Sorpresivamente Kuula sobrevivió en principio al disparo, pero tras dos semanas de convalecencia murió finalmente en el hospital, el 18 de mayo.  En la época de su muerte, el compositor estaba trabajando en una Sinfonía, de la que llegó a completar una introducción, y en un Stabat mater, su obra más ambiciosa, que finalizó su colega y amigo Leevi Madetoja. Anotamos una curiosidad sobre sobre su nombre: "Toivo" significa "esperanza" en finés, aunque como nombre de pila en el país se aplica sólo en masculino. Y no se trata de un nombre tradicional, sino uno de las nuevas denominaciones nacidas en el siglo XIX con el auge del nacionalismo finés. Algunos apuntes más sobre su obra Tras su muerte y hasta la actualidad su música ha gozado de justa fama en su país natal, aunque fuera de él apenas ha sido conocida, a pesar de ser de notable interés independientemente de su procedencia. Ya hemos señalado antes los principales géneros que abordó, así como algunos de sus títulos más destacados. En su producción musical, de apenas cerca de década y media, nos dejó un buen puñado de obras, aunque en su mayor parte de pequeño formato, por su interés en la canción y en la música coral. No obstante, en sus últimos años escribió y planeó obras de mayor envergadura, y es de imaginar que de no haber sufrido aquella infortunada muerte, habría dejado más títulos importantes al catálogo de la música finlandesa. Toda su música ha sido publicada, en gran parte gracias al esfuerzo de la Sociedad Kuula constituida tras su muerte, y que ha incluido siempre a familiares del músico. Kuula tiene además numerosas piezas para piano, miniaturas y escritas en general al comienzo de su producción. Una de ellas es la Marcha nupcial (Häämarssi en finés) opus 3b nº2, un auténtico "clásico popular" en Finlandia y "bis" habitual, tocado por los grandes pianistas y por aficionados y estudiantes, conociendo multitud de interpretaciones y arreglos. Una pieza sencilla, aún con cierto toque a Grieg, que expone una elegante melodía de tono evidentemente popular, armonizado ambigua y bellamente entre los modos mayor y menor. Aquí podemos escuchar la pieza, interpretada por el pianista Jouni Somero: También se encuentran en su catálogo varias piezas de cámara, alternándose disposiciones clásicas con piezas breves.  Además de las dos Suites Sur-Ostrobrothnias, el resto de su producción orquestal también consta de piezas breves. Quizá la conjunción de voz y orquesta sea, juntos con estas partituras, sea lo más sobresaliente de su producción, e incluye, además de las arribas citadas, joyas como dos notables baladas sobre versos de Leino, "Orjan poika" ("El hijo del esclavo") opus 14a e "Impi ja pajarin poika" ("La doncella y el hijo de un boyado") opus 18.  Un listado de las obras del autor se puede encontrar en la página en la wikipedia en español sobre el compositor, no creyendo que pueda ser del interés de nuestros lectores una relación más extensa. Ofrecemos algunos ejemplos sonoros más. En primer lugar un coro de 1906, "Tuuti lasta Tuonelatan" ("Acuna a mi hijo hacia Tuonela"), opus 11 nº4, sobre un texto del Kanteletar, que mezcla una melodía tradicional con un tono fúnebre y oscuro. La interpreta el coro de cámara de la Universidad de California en Santa Bárbara dirigido por Michel Marc Gervais:  "Tule armaani" ("Ven, amor mío"), una poderosa canción con texto de Koskiemmi, nacida bajo la inspiración de su matrimonio en 1916, y difundida por la pareja en sus recitales. El mítico Martti Talvela, acompañado nada menos que por Vladimir Ashekenazy, la interpretan: Finalmente una obra de gran significado en su biografía y de indudable calidad (aunque quizá demasiado ambiciosa, casi sinfónica), el Trío con piano opus 7. Lo interpretan Kreeta-Julia Heikkilä al violín, Tuomas Lehto al violoncello y Roope Gröndahl al piano (una grabación del sello Finlandia Records): Discografía La mayor parte de la obra del autor también está grabada, en parte debido a los esfuerzos de la Sociedad Kuula, aunque la mayoría de los títulos no necesiten de mayor publicidad. Sin embargo, la mayor parte de esas grabaciones son difíciles de encontrar fuera de su país natal o incluso no se han comercializado. A continuación comentaremos algunas grabaciones que sí se encuentran presentes en la cedeteca de quien escribe estas líneas, y que por tanto puede hablar de primera mano sobre ellas.  Marcha festiva opus 13Suite Sur-Ostrobrothnia nº1 opus 9 Suite Sur-Ostrobrothnia nº2 opus 20  Preludio y fuga opus 10 Orquesta Filarmónica de Turku Leif Segerstam - ONDINE (2015) Empezamos justamente por el más reciente de los discos, que incluye las dos Suites Sur-Ostrobothnias, junto a dos piezas breves. La lectura es sensacional, dando todo el colorido posible a esta música y elevando su interés al máximo con el toque melancólico y melifluo del gran director finlandés. Aunque el centro está en las evocadoras suites, las otras dos partituras sirven de buen condimento, una marcha ceremonial y una obra contrapuntística que demuestra el conocimiento técnico de Kuula. "Merenkylpijäneidot" opus 12 Suite Sur-Ostrobrothnia nº2 opus 20  "Orjan poika, suite orquestal opus 14b Canciones con orquesta: opus 2 nº2, opus 31a nº2, opus 31 nº1, "Kesäilta" "Impi ja pajarin poika" opus 18 Preludio y fuga opus 10 Susan Gritton, soprano Orquesta de Conciertos de la BBC Martyn Brabbins - DUTTON EPOCH (2011) Que Kuula es compositor de interés fuera de su país natal lo demuestra esta grabación, que incluyó primicias mundiales para la fonografía. La calidad interpretativa no es la mejor posible, pero es un disco que se agradece por el repertorio, que incide en el lado más "impresionista" del músico, aunque en las obras duplicadas en el disco de Segerstam, lógicamente son preferibles este último. "Tule, armaani" ("ven, amor mío") [Canciones] Tommi Hakala, barítono Kristian Attila, piano - ONDINE (2006) Como excelente compositor de canciones en finés no podía faltar un recital íntegro dedicado a estas obras en nuestra discografía, y este es uno de los que más difusión ha tenido, no sólo por la buena elección de los títulos, sino por el tono apasionado y confidente de Hakala, una excelente voz, que sabe recrear las diferentes escenas del repertorio. Obra coral completa para coro mixto y coro femenino a capella Coro de Cámara Tapiola & Amigos de Kuula Hannu Norjanen - FINLANDIA RECORDS (1994) Dentro del amplio catálogo de música coral de Kuula encontramos obras de todo tipo, desde amplias escenas como "Meren virsi" opus 11 nº2 (aquí en su versión a capella), canciones de toque más romántico y números de la vida popular. Y muy buena interpretación, además. El coro YL ha grabado la integral para coro masculino, aunque por el momento no podemos hablar de ese disco. Sobre obras de Kuula encontradas en antologías de varios compositores podemos traer aquí dos piezas para piano grabadas por Izumi Tateno (Finlandia Records, 1991), incluyendo la marcha nupcial; unas pocas canciones con Soile Isokoski acompañada por Marita Viitasalo (Finlandia, Records 1989, alguna coincide con el disco de Hakala); o también la Häämarssi  en arreglo orquestal de E. Kosonen, interpretada por Leif Segerstam al frente de la Filarmónica de Helsinki (Ondine, 2007). Por último, tenemos aquí un cuaderno de siete canciones populares de Ostrobothnia, recogidas y arregladas por Kuula, e interpretadas en una antigua grabación por la sublime y lírica voz del bajo Martti Talvela, acompañado por Hertha Klust (1963, p.1999, Ondine). ________ Nota: la información para este post está sacada en su mayor parte del "New Grove Dictionary of Music and Musicians", la wikipedia finlandesa, y las notas que acompañan algunos de los discos señalados, además de algunas referencias en la habitual bibliografía sibeliana.

Pablo, la música en Siana

22 de enero

Lunáticos en el Museo

Jueves 21 de enero, 19:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo. Conferencia "Pierrot Lunaire, la actriz y el pintor de sonidos" a cargo de María Sanhuesa. 20:00 horas, Concierto (extraordinario) OSPA en el Museo: Pierrot Lunaire, Op. 21 (Schoenberg): Rossen Milanov (director), Fernando Zorita (violín), María Moros (viola), Maximilian von Pfeil (violonchelo), Peter Pearse (flauta y flautín), Andreas Weisgerber (clarinete), Antonio Serrano (clarinete bajo), Patxi Aizpiri (piano), Anna Davidson (soprano). Foto ©OSPAEn plena celebración de las bodas de plata de nuestra orquesta y programando conciertos en distintas ubicaciones, el recién ampliado Museo de Bellas Artes de Asturias siempre abierto al arte global, acogió en la zona nueva una jornada lunática digna de recordar, comenzando con la conferencia de la doctora Sanhuesa que fue más allá de las notas al programa tituladas "El retrato oscuro", con un lleno preparando el posterior concierto (y colas desde media hora antes), que nos enseñó, como buena docente que es, no solo a entender la muerte del Romanticismo en 1912, año del estreno de este Pierrot Lunaire, recordando al Schoenberg pintor que dudó por esta disciplina en vez de la "orfeística", preguntándonos si alguna vez hemos tenido ganas de matar a alguien, toda la carga satírica y crítica de una María siempre completa e inspirada, inquiriéndonos si podríamos matar el claro de luna... la respuesta estaba en el viento, imágenes y sonidos, Caspar Friedrich y el Werther de Massenet, Debussy y la Salomé de Richard Strauss, ya cercana a un año histórico, también recordando cuadros de nuestro Evaristo Valle, de Picasso o Juan Gris y hasta Botero, con pierrots y arlequines músicos y las referencias al "futurismo asesino" para hacer música en el museo, poner sonido a la imagen, cultura de la que siempre estaremos hambrientos, la evolución de la Commedia dell'Arte y su inspiración artística mostrando también el lado oscuro de esta fuerza atesorada por un lunático Pierrot capaz de matar a cosquillas su Colombina, tortura o violencia sin géneros, incluso recordarnos qué es la triscadecafobia desarrollada por un Schoenberg al que la numerología puede apagar la luna poniendo luz pantonal (mejor que atonal y con la carga que hoy tiene el término "pantone") en una obra centenaria que sigue asombrando. Milanov se puso al frente de sus músicos trayendo del "otro lado del charco" a una soprano norteamericana cual Pierrot contemporáneo interpretando los versos franceses de Albert Guiraud traducidos al alemán por Otto Erich Hartleben y encargados por  Albertine Zehme, una actriz del melodrama (desde la acepción de palabras con música) a un Schoenberg siempre rompedor capaz, de conseguir lo máximo desde lo mínimo en unos tiempos de crisis totalmente actuales. Un placer poder seguir los textos en la revista trimestral de la OSPA con su correspondiente traducción al español, tres veces siete, veintiún melodramas de 12a estrofas vestidos por siete -en vez de cinco- enormes instrumentistas (donde Zorita sustituía a la programada María Ovín, baja por lesión) para ir recreando paisajes llenos de expresionismo, simbolismo y decadentismo, críticos con un romanticismo trasnochado, despojándolo de las lunas convertidas en inquietantes círculos rojos, desmenuzando cada texto algo falto de la fuerza vocal del sprechgesang (“canto hablado”) en momentos puntuales -y yo estaba situado a menos de cinco metros- pero inmenso con unos solistas a los que Schoenberg trata con un lenguaje contrastante, arisco y melódico desde un concepto tímbrico, combinaciones sonoras bien resueltas por los siete magníficos. Momentos álgidos en cada grupo de siete como Der Dandy vertiginoso, Rote Messe contrastado con madera y piano trémulos a la vez que escalofritantes, y Heimfahrt verdadera "vuelta a casa" de cálida madera y saltarinas teclas bien asentadas para una voz más cantada que hablada, tres ejemplos con cargas emocionales llenas de pinceladas nocturnas sin luz de luna. Descubrimiento especial el "fichaje" cellístico von Pfeil o las sonoridades de Serrano en el clarinete bajo, la confirmación de los conocidos con un Pearse pletórico en un flautín desgarrador, un Weigerber incisivo, la recuperación del Aizpiri pianista con tanto trabajo sustentando cada cuadro, y un dúo Zorita-Moros recordando texturas olvidadas y corroborando el impresionante momento que estos músicos de la OSPA atraviesan en esta temporada plateada cual luna llena. Al maestro Milanov se le nota feliz con estos repertorios y apuestas por escenarios que terminarán siendo habituales para la música, siente esta música más que otros periodos, puede que sus carencias queden compensadas con conciertos arriesgados, y este de Schoenberg lo era. Cierto que sus músicos responden aunque los invitados parecen quedar en segundo plano, caso de una Davidson que luchó por sentir este Pierrot desde el poderío de unos textos alemanes muy exigentes, demasiado "pegada al papel" y esperando más escena. Mezclar lo grotesto, lo ligero, lo sentimental, parodia e ironía, horror y absurdo, no es tarea fácil, pero los cinco que fueron siete nos hicieron pasar por todos los estados posibles superando con creces lo esperado y alcanzando un éxito impensable para muchos lunáticos que hoy poblábamos el museo.






Cuestión de Sensibilidad

10 de enero

Mi Boulez

Je t’apporte l’enfant d’une nuit d’Idumée !Noire, à l’aile saignante et pâle, déplumée,Par le verre brûlé d’aromates et d’or,Par les carreaux glacés, hélas ! mornes encorL’aurore se jeta sur la lampe angélique,Palmes ! et quand elle a montré cette reliqueA ce père essayant un sourire ennemi,La solitude bleue et stérile a frémi.Ô la berceuse, avec ta fille et l’innocenceDe vos pieds froids, accueille une horrible naissanceEt ta voix rappelant viole et clavecin,Avec le doigt fané presseras-tu le seinPar qui coule en blancheur sibylline la femmePour des lèvres que l’air du vierge azur affame ? S. Mallarmé -Don du poéme Tal vez no había otro modo de sobrevivir tras el Apocalipsis moral de la Segunda Gran Guerra, pero nunca he aceptado la intransigencia, el dogmatismo, el fanatismo, la violencia transgresora de Pierre Boulez y su concepción de las Vanguardias. Aquel que acusó a Cage de excesiva teatralidad, tal vez sucumbió, como compositor, en el mismo altar. Sin duda el más despiadado de la arrogante Escuela de Darmstadt, no tuvo empacho en asesinar a sus propios padres musicales, Messiaen y Schönberg, para finalmente, con la edad, reconocer un exceso de intransigencia para con muchos de sus colegas. Acto que le honra. Llevado por una fe mesiánica en el Serialismo Integral tuvo el mérito de explorar una vía creativa, que pasados los años y las coyunturas, no parece dar mucho más de sí. Como si los antaño modernos se nos hayan vuelto viejos.  “Pli selon Pli”(1957-62): primera parte “Don” sobre el poema "Don du poème" de S. Mallarmé: (vídeo Ensemble Intercontemporain) Ahora, recién desaparecido, no quiero alabar una obra y una forma que jamás me atrajeron, salvo como ejercicio intelectual necesario. Hay que ser consecuente. Prestigio y reconocimiento que sí quiero compartir, en grado sumo, con su faceta de Director de orquesta, donde sus lecturas de Debussy, Stranvinski (el denostado), Mahler o su cerebral Wagner, son referencia indiscutible en mi catálogo de oyente.  Escena de Pelleas et Mellisande de C. Debussy: (vídeo TheOPERAphile) Digna de reconocimiento es también su labor como gestor en la Opera Bastille y la Cité de la Musique, y creador de conjuntos de interpretación de músicas contemporáneas como son el Ensemble InterContemporain y el IRCAMde París, laboratorio caleidoscópico de mil y una investigaciones musicales. Más encomiable todavía fue su apoyo a la difusión de obras minoritarias, con la programación y encargos a autores vanguardistas, bien seleccionados. “Dupree's Paradise” de F. Zappa en interpretación del Ensemble Intercontemporain bajo su dirección: (vídeo Naoyoshi K-Spectacularsurf) Con sus enormes luces y sombras, un personaje imprescindible.

Pablo, la música en Siana

5 de diciembre

Magníficos inconfundibles

Viernes 4 de diciembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, "Los designios del destino", Abono 3 OSPA, Jean-Efflam Bavouzet (piano), Ari Rasilainen (director). Obras de García Abril, Mozart y Tchaikovsky. Festividad de Santa Bárbara, patrona de mineros y artilleros en cierto modo conmemorada con este concierto que aunaba obras con sello propio donde no faltó pirotecnia variada y devolvía al podio asturiano al finlandés Ari Rasilainen, con quien la OSPA se nota volcada, gran concertador y esta vez con una segunda parte magnífica. El turolense Antón García Abril (1933) escribió los Cantos de pleamar (1993) por encargo del CNDM para el IX Festival de Música Contemporánea de Alicante extinto con los tijeretazos, estrenada por la Orquesta Sinfónica de Galicia y dirección de Maximino Zumalave. Hoy nuestra OSPA creo que dejó muy satisfecho al compositor, presente en la sala, atravesando un momento de excelencia en todas sus secciones, esta vez sólo para la cuerda que sigue sonando única, interpretando esta partitura de caracter atonal pero con giros clásicos y acordes reconocibles, de escritura clara explotando el color sin necesidad de buscar técnicas "innecesarias" para expresarse desde el sello inconfundible de un autor que podemos considerar verdadero melodista. La inspiración marina nos toca de cerca tanto a los asturianos como al director finlandés que llevó la orquestación con verdadero mimo en tímbricas y dinámicas, con ritmos claros y precisos buscando la grandiosidad del cosmos con el mar como reflejo, cuadros de olas otoñales y calma chicha, espuma chispeante como estrellas acuáticas desde la contemplación casi mística que el propio compositor escribe o describe y las notas al programa (enlazadas en los autores al principio) del doctor Alejandro G. Villalibre recogen. Realmente la orquesta tradujo a música las palabras del maestro García Abril: "La plemar poética, colmada de impulsos de plenitud, la pleamar inspirada y litúrgica". Un placer seguir escuchando la música de uno de nuestros compositores vivos abriendo velada, al que Asturias y la OSPA siempre tendrán en su historia musical. En el Concierto para piano nº 17 en sol mayor, K. 453 (1784) de Mozart pudimos escuchar al francés Jean-Efflam Bavouzet que nos dejó una versión clara, limpia, sin excesos dinámicos, bien concertada por el director finlandés con una formación equilibrada y perfecta para un clasicismo que el solista pareció olvidar en sus cadencias, sorprendentes por darles unas armonías y lenguaje impresionista tal vez buscando actualizar a un Mozart que no lo necesita. Puedo entender que a partir de él los compositores decidiesen escribirlas porque la libertad también debemos respetarla. De las muchas cadencias realizadas por los propios pianistas me quedo con la de Andreas Staier por el escrupuloso estilo en este mismo concierto, o la de Gulda, capaz de aparcar su estilo de jazz y respetar el inconfundible sello mozartiano recreando desde la técnica pero sin perder identidad. Bavouzet apostó por lo difícil, pues tras un Allegro bien llevado en líneas generales, su "fermata" me dejó descolocado, no ya por las modulaciones en las que se adentró sino por la rítmica y armonía totalmente ajenas, impactando técnicamente pero cambiando totalmente el color de un concierto brillante. El Andante discurrió en la misma línea, con una orquesta adecuada, maravillosa madera y una dirección en busca de la mejor concertación, no siempre fácil por el discurso francés, alcanzando otra cadencia algo más "contenida" pero nuevamente sorprendente por desarrollo. Es cuestión de gustos, pero coloquialmente no pegaba ni con cola, tal vez una boutade de inspiración impresionista por los acordes y trinos antes de finalizar el movimiento central mozartiano. El Allegretto fue volver a la raíz, recuerdos operísticos con la sencillez melódica en todas las intervenciones, sonidos cristalinos pulsación diáfana en el piano del francés para un discurrir luminoso, trinos, tiempo ajustado y equilibrio con una orquesta asturiana en estado de gracia dirigida por un finlandés. Al menos la propina de Reflets dans l'eau (Debussy) mantuvo ese algo que las hace inconfundibles, la plasticidad y armonías tan francesas que esta vez sí mantuvieron identidad acorde con la época y estilo, dejándonos el Bazouvet habitual y esperado, pianista de técnica impresionante con sonoridades casi de la pleamar inicial. En broma siempre digo que "no hay quinta mala" y es que la Sinfonía nº 5 en mi menor, op. 64 (1888) de Chaikovski es una de las más grandes obras orquestales, con una plantilla reforzada en el número exacto para alcanzar toda la inmensidad de una partitura que conmueve en sus cuatro movimientos, "destino" amargo que finalmente alcanza la luz, llevada de memoria por un Rasilainen que la entendió diáfana sacando de todas las secciones y solistas de la OSPA lo mejor. Hago referencia al refuerzo necesario porque el poderío de los metales con cinco trompas, dos trompetas, tres trombones y tuba más las tres flautas con el  resto de madera a dos exige una cuerda más numerosa, lo que brindó un balance dinámico realmente perfecto para las exigencias de la quinta del ruso. El maestro finlandés arrancó el Andante-Allegro con anima dejando fluir el clarinete aterciopelado de Andreas Weisgerber sin decaer la pulsación antes del fogoso desarrollo siguiente sin excesos para paladear maderas inspiradas y la cuerda asturiana como nunca, buenos balances con los metales poderosos sin tapar protagonismos, incluso los timbales presentes ayudando a la sensación de seguridad global. Difícil encontrar calificativos pero la sensación de sonido compacto y poderoso marcó este primer movimiento lleno de contrastes bien definidos, pizzicati claros, melodías llevadas con decisión sin amaneramientos. El Andante cantabile con alcuna licenza subió el lirismo y buen gusto interpretativo, contrabajos envolviendo una cuerda sedosa ideal para acompañar con esmero el conocido y bellísimo solo de trompa con el alicantino Miguel Ángel Martínez Antolinos pleno de musicalidad y acertado, bien contestado por las demás intervenciones al mismo nivel del solista, verdaderamente "cantable" por un tiempo sereno que permitió emocionarse con este movimiento único donde la melodía triunfa en cada intervención instrumental, todas de altura, calidad y gusto interpretativo. El Vals: Allegro moderato sonó realmente de ballet, acentuaciones adecuadas, tensión en el momento justo, dirección jugosa dejando disfrutar a todas las secciones, recreándose en la cuerda con las pinceladas de madera, equilibrios de secciones para relucir las intervenciones de fagot o flautas, cambios de tempo donde las notas se percibieron limpias en todos los instrumentos. Y qué decir del Finale: Andante maestoso-Allegro vivace, el camino sinuoso de la amargura inicial que alcanza una felicidad impensable en un desarrollo exigente en todos los terrenos musicales con el sello inconfundible del ruso: los cambios de tiempo, la riquísima paleta instrumental, el equilibrio entre las secciones, el ritmo cual motor de alto caballaje, las dinámicas extremas... otra prueba de fuego superada con sobresaliente, las recapitulaciones temáticas en recovecos de riqueza tímbrica y el empuje en ese vertiginoso final, energía pura sin desbocarse, bien encauzada desde una batuta que volvió a triunfar con la OSPA, algo que todos los presentes entendieron aplaudiendo larga y merecidamente, obligando al maestro escandinavo a salir tres veces pese a la duración del concierto. La "temporada plateada" avanza desde lo alto en este inicio de diciembre.

Claude Debussy
(1862 – 1918)

Claude Debussy (22 de agosto de 1862 - 25 de marzo de 1918) fue un compositor francés. Junto con Maurice Ravel , fue una de las figuras más prominentes que trabajaron en el campo de la música impresionista , aunque a él mismo no le gustaba este término cuando se aplicaba a sus composiciones. Debussy es uno de los más importantes compositores franceses, y una figura central en la música europea de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1903. Su música se caracteriza por su componente sensorial y por cómo se distancia de la tonalidad. A menudo el trabajo de Debussy refleja las actividades o las turbulencias en su propia vida. Su música define prácticamente la transición de finales de la música romántica hasta el 20 de siglo de música modernista. En los círculos literarios franceses, el estilo de este periodo fue conocido como el simbolismo , un movimiento del que se inspira directamente Debussy, tanto como compositor, como participante activo cultural.



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Claude Debussy




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Claude Debussy »

Grandes compositores de música clásica

Piano Clair De Lune Syrinx Impresionismo La Mer Preludio A La Siesta De Un Fauno

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Grandes directores de orquesta, Grandes intérpretes, Grandes cantantes de ópera
 
Grandes compositores de música clásica
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