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Música Clásica y ópera de Classissima

Claude Debussy

lunes 22 de septiembre de 2014


Pablo, la música en Siana

31 de agosto

Últimos apuntes veraniegos

Pablo, la música en SianaSábado 30 de agosto, 20:00 horas. Teatro de La Laboral: Clausura del XV Festival Internacional de Piano de Gijón "Jesús González Alonso", Alberto Nosè (piano). Obras de Beethoven, Debussy y Chopin. Entrada libre. El verano en cuanto a periodo vacacional toca a su fin y Gijón lleva siendo capital del piano las dos últimas semanas de agosto desde hace quince años, celebrando clases magistrales a los mejores jóvenes pianistas de todo el mundo con profesores capitaneados por el asturiano residente en Nueva York José Ramón Méndez, este año los reconocidos mundialmente Yuan Sheng y Alberto Nosè, galardonados en muchos concursos, siendo el italiano quien cerraba esta edición en el teatro del recinto diseñado por Luis Moya Blanco (1904-1990). Con un público formado por alumnado, amigos, familiares y muchos aficionados al piano llegados hasta la capital de la Costa Verde, el profesor veronés nacido en 1979 brindó en un Yamaha que respondió bien a un programa básico y presente siempre en la formación instrumental de las ochenta y ocho teclas desde la interpretación profesional tamizada siempre por su visión personal siempre fiel a las partituras, con el toque latino que no se explica ni estudia pero buscan muchos orientales sobrados de técnica. Para comenzar nada menos que Beethoven y su conocida "Patética", la Sonata en do menor, op. 13, arrancando Grave, con duraciones y silencios perfectos subrayando claroscuros antes de atacar literalmente el Allegro di molto e con brio, discurso diáfano que sería como apuntes pictóricos realizados con carboncillo, cuidadoso en evitar manchar el papel, bien dibujado el romántico y melodioso Adagio cantabile roto por una rabieta que tardó en alejarse con su madre, e interrumpido nuevamente por ruidos de la megafonía (que no se apagó tras las primeras palabras de Amy E. Gustafson, subdirectora del festival) intentando atacar rápido el Rondo: Allegro final aunque con esa ruptura en la limpieza para todos de esta conocida sonata tripartita del genio de Bonn. Debussy volvió a centrarnos a todos, seleccionando seis preludios (de las dos docenas agrupadas en dos libros) que resultaron auténticas acuarelas, más insolentes y espontáneas que el óleo, jugando con una amplia paleta colorista: La puerta del vino cual gama de robles y uvas de este ritmo de habanera perteneciente al libro segundo, Les collines d'Anacapri más esbozadas y tranquilas del primer libro al igual que La cathedral engloutie impregnada de azules en toda su intensidad con las campanadas realmente marinas, "General Lavine" - eccentric... de postal americana y juguetona (Cakewalk), La fille aux cheveux de lin realmente dorados antes de la explosión colorista de los Feux d'artifice, armonías casi sinfónicas que cierran los veinticuatro preludios del mejor Debussy pianístico. Tras un breve descanso, el profesor daría su clase final con los 12 estudios Op. 10 de Chopin, auténticas aguadas que no permiten errores, trabajo de todas las técnicas necesarias con la maestría del polaco, algunas más rehechas como con tinta china en los conocidos y bautizados "Tristeza" el tercero o "Revolucionario" el último, con intensidades amplias en los monócromos y tenues donde la policromía abundaba. Rejuvenecí cuarenta años rememorando mis años de estudiante de piano con estas obras cuya partitura recreaba mentalmente mientras el maestro Nosè las hacía llegar tan eternas como siempre. La despedida tenía que ser cercana, jovial, casi con bolígrafos de colores para regalarnos tres propinas del gran Gershwin: de sus "3 Preludes" los Allegro ben ritmato e deciso primero y tercero en mi bemol, dejando entre ambos la hermosa nana o Blue Lullaby, preludio número 2 llenos de ritmo, pletóricos y juveniles como el alumnado que pudo disfrutar de Música con mayúsculas desde el rigor estilístico de todos, la honestidad en la interpretación y sobre todo el amor por el piano de Alberto Nosè que contagió a todos. Inmejorable despedida musical de agosto, de periodo vacacional al que debo una entrada resumen en el inicio de septiembre, nuevo curso académico cuando parece que terminábamos hace pocas sonatas... digo semanas.

Ya nos queda un día menos

9 de agosto

Argerich y Barenboim, encuentros en Berlín (y II): Mozart, Schubert, Stravinsky

“Mira, Martha, el Mozart lo hacemos a tu manera pero el Schubert lo tocamos como a mí me gusta”. Algo así debió de decirle Daniel Barenboim a la Argerich en los ensayos del esperado recital que, tras su reencuentro unos meses atrás, ofrecieron conjuntamente el sábado 19 de abril en la Philharmonie de Berlín y acaba de publicar Peral Music. O al menos esa es la sensación que he tenido al realizar las comparaciones pertinentes. Empezó la velada con la Sonata en Re mayor para dos pianos K. 448 de Mozart. Como se trata de una partitura que tengo poco trabajada, me he vuelto a escuchar varias veces la única interpretación que tenía en discos, la de Alicia De Larrocha y André Previn registrada para RCA en 1993: lectura clásica en el mejor sentido del término, apolínea pero no trivial ni volcada en la mera belleza sonora, sino dicha con elegancia, equilibrio expresivo, fraseo natural y apreciable cantabilidad, sobre todo en un segundo movimiento de gran vuelo lírico. Se echa de menos un grado mayor de creatividad, incluso de emotividad, pero en su línea los resultados son admirables. La de Argerich y Barenboim es muy diferente. Con tempi considerablemente más rápidos y un fraseo mucho más rico en claroscuros dinámicos y acentos expresivos, los dos artistas porteños ofrecen una interpretación ante todo vitalista y luminosa, menos interesada por esa peculiar melancolía mozartiana que sí atienden sus colegas y más por el sentido del humor, la electricidad y la chispa. Lectura más dionisíaca, más inmediata y con más garra, para entendernos, en la que la agilidad y la efervescencia del fraseo parecen confirmar, sobre todo en un Allegro molto fraseado con mucho nervio y quizá más prisas de la cuenta, lo que decíamos al principio: quien lleva la voz cantante es Argerich. De todas formas, que nadie se piense que con semejante planteamiento el Andante central pierde profundidad. Cierto es que está paladeado con menos amplitud que en la grabación de RCA y que no posee su capacidad evocadora, pero una enorme imaginación a la hora de ofrecer matices hace que nuestros dos artistas alcancen asimismo altas cotas de intensidad poética. En las Variaciones sobre un tema original D. 813 de Schubert, escrita para piano a cuatro manos, se impone hasta cierto punto la personalidad de Barenboim: hay aquí elegancia, encanto, ternura y una enorme cantabilidad, porque de lo contrario no sonaría a Schubert, pero también encontramos cierta densidad tanto sonora como expresiva, además de sentido dramático y mucha decisión. Con todo, se aprecian algunas diferencias con respecto a la grabación que el propio Barenboim realizó años atrás con Radu Lupu para Teldec: aquella era más poderosa y escarpada en lo clímax, también más filosófica, mientras que en esta el fraseo es algo más nervioso, también más espontáneo y variado, concediéndose mayor espacio a lo lúdico e incluso lo coqueto. Influencia en buena medida de Argerich, qué duda cabe, aunque no debemos olvidar que la evolución del propio Barenboim a lo largo de los últimos años también apunta en este sentido. Sea como fuere, la poesía de altos vuelos está garantizada de principio a fin en esta lectura en la que los dos artistas, pese a sus diferencias, tocan absolutamente compenetrados. Argerich vuelve a imponerse en la segunda parte con La consagración de la primavera, en este caso por exigencias del guión, pues la genial partitura stravinskiana resulta la ideal para que nuestra artista haga gala de todas sus señas de identidad. Ya saben: sonoridad percutiva, poderosísimo sentido del ritmo, riqueza de colorido, acentos muy fieros, agilidad, extroversión, incisividad… Claro que también pone de su parte Barenboim, por ejemplo en lo que a la creación de atmósferas y sentido del misterio se refiere, pero sobre todo con su manera de planificar las tensiones con más concentración y menos nerviosismo del que habitualmente hace gala su compañera. Por otra parte, los dos artistas coinciden en la búsqueda de esos elementos que, tal y como nos han ido enseñando varios directores de orquesta en las últimas décadas, son herencia del mundo impresionista: en determinados pasajes parece que estemos escuchando a Debussy, sin que en ningún momento la interpretación deje de sonar a Stravinsky cien por cien. En cuanto a los aspectos técnicos se refiere, hay que quitarse el sombrero: tanto ella como él están muy bien de dedos, regulan a la perfección las dinámicas y coordinan con perfecto ajuste sus dificilísimas partes. Lo más asombroso, en cualquier caso, es cómo le sacan partido a sus instrumentos, desde los más atronadores acordes a cuatro manos hasta las veladuras más delicadas. La audición termina resultando una experiencia reveladora. El concierto de momento está disponible solo en iTunes al poco atractivo precio –tratándose de una descarga con compresión– de 10 euros; así es como yo lo he conseguido. Más tarde lo sacará en CD Deutsche Grammophon, y como EuroArts lo tiene filmado, es de suponer que finalmente saldrá en DVD y quizá Blu-ray. Quieren que repitamos la compra, pues. Luego se preguntan por qué la gente piratea discos…




Ópera Perú

16 de junio

Fallece el maestro Rafael Frühbeck de Burgos

Juan Carlos Cárdenas - EFE(EFE) El maestro Rafael Frühbeck de Burgos ha fallecido este miércoles en Pamplona a los 80 años a causa de un proceso canceroso que había obligado a su hospitalización en una clínica de esa ciudad el pasado 13 de abril, han informado a Efe fuentes próximas a la familia.Frühbeck de Burgos, nacido como Rafael Frühbeck Frühbeck en la ciudad de la que tomó el apellido el 15 de septiembre de 1933, está considerado como el director de orquesta español con mayor prestigio internacional desde Ataúlfo Argenta, y en la actualidad era titular de la Orquesta Sinfónica de Dinamarca y director emérito de la Orquesta Nacional de España.A lo largo de su carrera dirigió más de un centenar de orquestas en Europa, Japón, Estados Unidos y Canadá, y su talento fue reconocido en estos dos últimos países, donde ha subido al podio de las filarmónicas de Nueva York, Los Ángeles, Filadelfia y las orquestas sinfónicas de Cincinnati, Boston, Pittsburgh, San Luis, Chicago, Toronto y Montreal.Rafael Frühbeck de Burgos, "el incansable", gozaba de la misma fama que coetáneos como Maazel o Mehta gracias a una carrera internacional de excelente arquitectura, rigor y "chispa", defendida con tanto tesón como "la marca" España, que predicó cuando el país musicalmente no era más que una entelequia.De verbo brillante y fuerte carácter, el director que más veces se ha puesto al frente de la Orquesta Nacional de España (ONE), en torno a 500, siempre ha presumido de nacionalidad y ha contado complacido el porqué de su apellido a la vez que ha aprovechado la circunstancia para hacer una defensa cerrada del potencial del talento musical español. El maestro se añadió el "de Burgos" porque al "comisario político" de los años 50 le parecía "muy extranjero y casi sospechoso" lo de "Frühbeck Frühbeck", aunque él hubiera nacido en la ciudad castellana, en la que su padre, un óptico, se había establecido "maravillado" por su clima y a la que llevó a vivir a la que entonces era su novia, además de prima. Frühbeck, con 110 conciertos de media al año, había conseguido superar la "edad fatídica" para los directores de los "cuarenta y tantos" -"se mueren muchos de infarto", dice-, y ha gozado desde los 60 de "una nueva juventud" y muchas glorias profesionales aunque siempre ha pensado que "lo bueno" está por venir porque la música, argumenta, es "eterna e inacabable". Este "marco polo" del 33, con giras de 30.000 kilómetros en un mes siempre cargado de kilos de partituras, ha sido siempre un prodigio de "impulso vital".No le cansaban los viajes sino los aviones y aguantaba conciertos larguísimos sin dar nunca muestras de agotamiento...hasta el pasado 15 de marzo, cuando sufrió un vahído mientras dirigía a la Sinfónica de Washington, en el Kennedy Center de la capital estadounidenseFrühbeck empezó a mostrar signos de cansancio a las dos horas de dirigir y cuando faltaban diez minutos para que concluyera Pini di Roma, de Respighi.Se apoyaba cada vez más en la barandilla del podio y pareció que se iba a caer aunque consiguió recuperarse y concluir, ya sentado, la pieza y luego levantarse para recibir una ovación "increíble" del público.Al regresar a España, se puso en manos de su hija e hijo, ambos médicos, e ingresó en una clínica de Pamplona, donde estuvo hospitalizado a causa del proceso canceroso que llevó a anunciar, "con gran dolor", su retirada definitiva de los escenarios porque no puede afrontar sus compromisos profesionales "de manera óptima".Temprano intérprete de Haydn y Mozart y entregado a "sus" clásicos, de Beethoven a Bach, de Korsakov a Ravel, pasando por Albéniz y Turina -que también ha orquestado-, aquella noche en Wasghington interpretó piezas de Debussy y Rachmaninoff con el plato fuerte de El amor brujo de Falla.Pero el que le gustaba especialmente es el "Requiem" de Brahms, que dirige de memoria, porque, según decía en una entrevista con Efe, le acerca "sin temor" a la muerte.Su curiosidad musical no se vió nunca saciada y es "muy partidario" de contemporáneos como Claudio Prieto, Antón García Abril, José Peris, con el que coincidió en Munich, Luis de Pablo, Tomás Marco, Cristóbal Halffter, Lorenzo Martínez Palomo o el vienés Rainer Bischof.Director musical de orquestas de "fuste" e invitado habitual en las mejores del mundo, el que fue director, de 2004 a 2011, director titular y artístico de la Dresden Philharmonic lo era desde 2012 también de la Danish National Orchestra.Frühbeck llevaba  a sus espaldas decenas de interpretaciones de la "Novena" de Beethoven, que le conmueve porque esta "banda sonora de la humanidad y la superación" consigue, como pocas, conectar con el público.La Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE), que dirigió entre 1962 y 1978 y de la que es titular emérito, anunció el pasado mes el lanzamiento de su sello discográfico con la "magnífica" versión de Carmina Burana como primer título de la colección, porque, a pesar de su intensa relación, no había hasta la fecha ningún registro fonográfico con él. Iba a ser el invitado estrella de la presentación, como lo sería del título que tenía previsto dirigir en el teatro de la Zarzuela, Los diamantes de la corona, de Barbieri, en noviembre, porque su cabeza y su agenda seguían hasta ahora en plena forma, pero el cuerpo, como él dijo recientemente, "ha aguantado hasta donde ha aguantado y Dios ha querido".

Ya nos queda un día menos

23 de mayo

Música a la segureña: ay, los niños

Por iniciativa de un joven clarinetista que se llama Daniel Broncano –al que no conozco de nada, dicho quede para que no se despierten suspicacias– y siguiendo el método del crowfunding –ya saben, con mucho voluntario pero poquísimo apoyo institucional–, se celebró en la preciosa villa de Segura de la Sierra, a una media hora en coche de donde resido desde hace seis años, la primera edición del festival Música en Segura. Se han ofrecido un total de siete espectáculos, más unas clases magistrales y un concierto pedagógico para chavales de Primaria y Secundaria, este último celebrado en la vecina localidad de Orcera –de donde es oriundo el organizador– y en colaboración con el ayuntamiento local. Llevé a mis alumnos de 1º y 2º de la ESO a una de las dos funciones de este último. A los que quisieron ir, claro, que no fueron muchos. Los resultados fueron muy buenos, aunque también es cierto que la gama de edad era tan amplia –calculo que desde los cuatro años hasta los catorce–, que para unos el espectáculo se quedaba algo “corto” en lo que a “nivel de explicaciones” se refiere y a otros les venía grande; de hecho, hubo niños que se pusieron a corretear por el pasillo como si estuvieran en un cine, algo comprensible porque con semejante edad no está uno hecho para escuchar fragmentos de Mozart y Beethoven. Quizá para la próxima edición se puedan reorientar las sesiones, haciendo una para los más pequeños y otra para los mayores. Los músicos estuvieron formidables, simpáticos y desenvueltos, cercanos a los chavales, y por ello altamente didácticos. Además tocaron muy bien; personalmente destacaría la formidable actuación de la flautista Rosanna Ter Berg con una breve obra que, supongo, sería la que interpretaba esa misma noche para los adultos, Zoom Tube de un tal Ian Clarke. El propio Broncano, por su parte, lució un fraseo de enorme cantabilidad en el sublime Quinteto para clarinete de Mozart. Para mí mismo escogí dos conciertos. El primero fue el que se ofreció el sábado 17 de mayo a la una del mediodía –breve duración, y precio también reducido de 8 euros con respecto a los 20 del resto– en la pequeña capilla del imponente castillo local que perteneciera a la Orden de Santiago. Esperaba que la acústica fuera problemática, pero el ábside gótico-mudéjar –en realidad una reconstrucción reciente debida a Rafael Manzano– hizo de concha acústica y la música nos llegó estupendamente incluso a los que estuvimos en la última fila. Se interpretaron dos obras: el tan delicioso como menor Cuarteto para flauta K. 285 de Mozart y la intrigante Sonata para flauta, viola y arpa de Claude Debussy. Los intérpretes eran el arpista José Antonio Domené, el Garnati Ensemble –luego hablaré de ellos– y la citada Rosanna Ter Berg, que realizaron una labor irreprochable, ofreciendo lecturas muy bien ejecutadas, centradas en el estilo y rebosantes de musicalidad. Por desgracia, a varias personas se les ocurrió llevar a sus niños pequeños (muy pequeños: creo que los había de tres añitos) y estos se comportaron como tales, molestando a quienes estábamos en la parte de atrás. A mí me fastidiaron la mayor parte del Mozart. Se preguntarán ustedes a quién se le ocurre llevar a esas criaturitas a semejante espectáculo. Pues miren, hubo una madre que en repetidas ocasiones animó –literalmente– a su niña a pegar carreras por medio del pasillo para buscar a otros familiares. No, no les falta a estas personas no es tradición musical, sino sentido común. Algo parecido me pasó en el segundo concierto al que fui, el de clausura, que se ofreció en la iglesia de los jesuitas –horrenda, pero de nuevo con buena acústica– el domingo 18 de mayo, con nada menos que las Variaciones Golberg en los atriles: resultó simpático que un grupo de chavalillos subieran al escenario armados de clarinetes y flautas  para colaborar en las explicaciones que se dieron sobre la obra bachiana, pero luego estos chicos fueron invitados a escuchar el concierto. ¡Y les ubicaron justo en la fila detrás de la mía! Desde el principio empezaron a hablar –normal, con una música tan dura y sin nadie recordándoles que hay que estar calladitos–, así que tuve que volverme repetidamente para llamarles la atención. Perdí el hilo, claro, porque si hay una obra que exija una concentración absoluta por parte del oyente –no digamos de la de los intérpretes– es esta. ¿Tuvieron que ver estas distracciones, unidas a lo poco acogedor del recinto, con mi problema para entrar en el juego propuesto a la sazón por el Garnati Ensemble, esto es, una peculiar transcripción realizada por ellos mismos para violín, viola y violonchelo de esta cumbre bachiana? Creo que en buena medida así fue, porque esta tarde he escuchado en mi casa el disco grabado por ellos para Sony Classical, esta vez completamente a oscuras y sin distracciones, y he disfrutado mucho más. Para empezar, el viola Yuval Gotlibovich, el violinista Pablo Martos, el violonchelista Alberto Martos –estos últimos son hermanos y han formando parte de la WEDO de Barenboim– empastan de maravilla y dialogan con perfecto equilibrio polifónico y sabiéndose escuchar el uno al otro. Lo hacen, además, con frescura, vida y mucha comunicatividad, en un discurso que saben sostener perfectamente sin que la monotonía haga acto de presencia. Ahora bien, a la hora de transcribir las Goldberg y de optar por un enfoque estilístico u otro, existen irregularidades, absolutamente voluntarias, que unas veces  funcionan mejor que otras. Así, la primera mitad de la obra se aborda, en la mayoría de los casos, desde un clasicismo muy sensato en el que solo encuentro reparos en algunos detalles del fraseo aquí y allá: en el disco la audición se realiza con enorme placer. Mas luego la segunda parte arranca (la obertura a la francesa, recuérdese) con una articulación maravillosamente barroca para a partir de ahí empezar un proceso –llamémoslo así– deconstructivo, realizado con mucho riesgo e imaginación, que por momentos fascina, por momentos desconcierta y al llegar a la sublime Variación 25 termina por hacernos pensar que el resultado es muy discutible. Reparos muy personales, en cualquier caso: les recomiendo que, además de echar un vistazo a la filmación que he dejado arriba tomada en el Festival de Segovia, escuchen la grabación completa en Spotify y disfruten de esta singular propuesta de Playing Goldberg. En cuanto a Música en Segura, confío en que el proyecto tenga continuidad, encuentre el apoyo institucional que merece –sí, soy de los que piensan que iniciativas como estas deben estar parcialmente costeadas con los impuestos de todos– y vaya a más en las próximas ediciones. Asimismo espero que en el futuro se regule de manera más adecuada la presencia de los niños. Por respeto a los artistas, y también a los asistentes.



Ópera Perú

22 de mayo

Richard Wagner cumple 201 años

Por Gonzalo Tello (Ópera Perú) Es quizá la figura mas controversial de la historia de la música sino del arte en general. Richard Wagner ha sido fuente de inspiración de apasionados o detractores, objeto de estudio tanto de su obra como de su vida personal. Ambas muy excitantes, para bien o para mal. Se ha dicho y escrito de el de todo. Hay estudiosos que hasta se atreven a decir que debe ser el personaje del que mas se ha hablado en la historia de la humanidad. ¿Quién fue este hombre y por qué despierta tantos sentimientos encontrados?Perfeccionista, desde muy joven descubrió que quería revolucionar las artes con su idea de "Obra de arte total" que incluyera todas juntas con un objetivo superior. Si complicada vida de estafas, enemistades, relaciones extra maritales y ataques incluso racistas lo convierten en alguien muchas veces odiado. Sin embargo no podemos quitarle a Wagner el ser siempre un hombre sincero, mas allá de opiniones humanas cualquiera.Escribir sobre su vida y obra tomaría siglos, eso es lo dejo a los expertos. Lo que si cabe destacar es que Wagner, aunque no tiene una obra tan grande como otros colegas, ha sabido dejar huella con obras revolucionarias, las que el llamaba "dramas musicales" que marcaron una valla alta a la historia de la música que quiza luego de mas de un siglo no hemos sabido superar. Son un poco mas de 10 óperas que cada una es digna de libros y estudios minuciosos, por lo complejas y profundas. Su tetralogía "El anillo del Nibelungo" debe ser una de las obras mas grandes jamás realizadas, una Capilla Sixtina musical.Aunque ha sido satanizado desde su escrito "El judaísmo en la música" en la que arremetió contra muchos músicos, incluído Meyerbeer, quien lo ayudó al inicio de su carrera, luego el partido Nazi, y Hitler sobretodo, siendo admirador de este ompositor, usó sus obras en su régimen de exterminio. Es por eso el repudio de la comunidad judía contra la música de este autor.Sin embargo y a pesar de esos tristes episodios, Wagner se alza como un extraordinario músico, con no sólo melodías sino con formas musicales superiores. Rienzi, Lohengrin y Tannhäuser son dignos ejemplos de ópera a la máxima expresión en tiempos en que la mayoría de compositores, incluído Verdi, buscaban la simple melodía vendible. Sus drama posteriores como el "Anillo", "Meistersinger von Nürnberg", y sobretodo "Tristan und Isolde" y "Parsifal" van mas allá con tintes psicológicos y filosóficos que siguen dando que hablar.Incluso no se puede negar que fue Wagner el inspirador de tantas artes del siglo XX. No hablemos de la narrativa musical solamente, sino de otras artes, como el cine. Si bien en el siglo XX los compositores fueron mas hacia el impresonismo, es evidente la influencia de este en grandes como Mahler, Bruckner, Strauss, Debussy, Ravel, por mencionar solo algunos.Además, Wagner es el único compositor que logró hacer construir un teatro propio, con características acústicas bien pensadas, para presentar sus propios dramas musicales. Hasta hoy, el Festival de Bayreuth es la Mecca de los músicos del mundo y se sigue celebrando año a año.Durante el 2013 el mundo entero celebró su bicentenario presentando sus obras, asi como también conferencias, seminarios y exposiciones. Fue una oportunidad en que el interés sobre este autor llegó a niveles altos y muchos neófitos deseosos de superioridad musical lo conocieron y comenzaron a admirarlo. Uno de mis placeres personales respecto a este personaje fue la creación de la Wagner Society de Lima. Como en todo el mundo, existen asociaciones que se dedican a incentivar la obra de este compositor, Lima no tenía una que pueda estar en contacto con las otras y se dedique a difundirlo en un medio que poco a poco se abre a la idea de sus ideas revolucionarias en la música.Para conocer mas sobre este autor, les recomiendo escuchar estas dos conferencias, dadas el a Fundación March de España en enero de 2013 por el musicólogo y crítico José Luis Téllez. Las conferencia llevaron por título "Wagner: Su vida, su obra, su tiempo" y duran dos horas cada una. Son muy interesantes y las recomiendo especialmente. Conferencia 1: Wagner, un hombre del presente (Escuche y descargue el pdf y el mp3)Conferencia 2: Wagner, una música del futuro (puede escuchar y descargar el mp3)

Ya nos queda un día menos

18 de mayo

Rattle aborda a Rachmaninov y Stravinsky bajo el prisma de la sensualidad

Precioso programa ruso el ofrecido el 9 de noviembre de 2012 por la Filarmónica de  Berlin y el Coro de la Radio de Berlín bajo la dirección de los dos Simon, Rattle y Halsey respectivamente, en la Philharmonie de la capital alemana, y filmado por las cámaras del Digital Concert Hall. Programa además muy bien pensado, porque se unen dos piezas sinfónico-corales de dos enormes compositores, en principio antitéticos entre ellos, escritas por las mismas fechas y relacionadas en cierto modo por la importancia que se concede a las campanas, tal y como nos cuenta el propio Rattle en el vídeo introductorio: Las campanas de Rachmaninov y El rey de las estrellas de Stravinsky. Como plato fuerte, y ya sin voces, La consagración de la primavera en su versión revisada de 1947, aunque la obra se escribió más o menos en el mismo momento que las anteriores El programa se abre con una espléndida recreación de la obra sobre poemas de Edgar Allan Poe. Desde luego no es este un Rachmaninov propiamente ruso, esto es, no muy rústico, ni bronco, ni antes fogoso que meditativo, sino más bien occidentalizado y visto desde ojos antes románticos más que expresionistas, por lo que priman la sensualidad (¡asombrosa!), la calidez, la opulencia sonora y el refinamiento, lo que tiene mucho que ver tanto con la batuta de un Rattle detallista, concentrado y soberbio planificador que parece aquí retomar un tanto el espíritu de Karajan (del mejor Karajan, aunque este apenas dirigiera la música de este autor) como de la sonoridad de una orquesta de sonoridad fascinante, ora poderosa, ora de texturas que rozan el impresionismo, cuajada de solistas que tocan con la expresividad a flor de piel. En las voces hay algunas desigualdades. El joven tenor Dmitry Popov realiza una buena labor en el primer movimiento, aunque el tremebundo (casi disparatado) despliegue sinfónico-coral diseñado por Rachmaninov termina aplastándole. A Luba Orgonásová ya se le nota la edad, sobre todo en la tirantez del agudo. Admirable por su parte el bajo Mikhail Petrenko en el escalofriante cuarto movimiento. Un diez para el coro. El rey de las estrellas (Santiago Martín prefiere utilizar en su monografía sobre el compositor el nombre original, Zvezdóliki, que traduce como Rostro de estrella) es una obra corta pero de extrema dificultad –no lo digo yo, lo dijo el compositor– que requiere fuerzas orquestales y corales de gran tamaño virtuosismo extremo. Aquí las hay, obviamente, pero además Rattle y Halsey aciertan por completo a la hora de recrear la atmósfera sacra, estática y visionaria de esta pieza que (lo explica admirablemente Martín en su referido trabajo) apunta por un lado a Debussy y por otro al Stravinsky neoclásico. Sir Simon, que dirige de manera lenta y concentrada, prefiere en cualquier caso atender antes a la sensualidad del primero que a la adustez del segundo, lo que le permite a su vez mirar con el rabillo del ojo a Olivier Messiaen. La sensualidad vuelve a ser el rasgo distintivo en La consagración de la primavera. Esto no significa, en modo alguno, que Rattle ablande la pieza o que cometa ningún disparate estilístico: el maestro británico también ofrece una buena dosis de incisividad, desasosiego y tensión dramática (algo menos que en su filmación de 2003 para Esto es ritmo y la del Waldbühne de 2009), que llega a ser verdaderamente paroxística en los finales de cada una de las dos partes. Pero lo que llama la atención es la atmósfera embriagadora, cálida, evanescente y por momentos muy erótica que su batuta consigue con su fraseo lleno de naturalidad –nada aquí de sequedad o de intelectualidad stravinskiana– y una batuta que sabe extraer mil colores, de los más suaves a los más ásperos, de una orquesta que parece superarse a sí misma cada día. Cierto es que algunos pasajes concretos podrían alcanzar mayor fiereza o, por el contrario, estar mejor paladeados, pero en contrapartida Sir Simon nos desvela algunas líneas que generalmente pasan desapercibidas y realiza algún que otro considerable hallazgo (impagables las “exhalaciones” de la orquesta al arrancar la segunda parte, que ya estaban en sus anteriores recreaciones pero ahora le salen aún mejor). El concierto fue en su día transmitido a cines de toda Europa, y hoy puede verse en la Digital Concert Hall de la orquesta. Además, dos de las interpretaciones han sido editadas en compacto (no son exactamente las mismas tomas, porque para el disco se mezclaron tres conciertos) por Warner Classics: Las campanas viene con las Danzas Sinfónicas (las mismas ya comentadas aquí) y Le sacre con la Sinfonía para instrumentos de viento y Apolo y las musas. Ignoro si los CDs suenan con mayor calidad que las filmaciones de la DCH, que lo hacen muy bien pero sin especial relieve ni gama dinámica. A pesar de esta relativa limitación, se disfrutan muchísimo.

Claude Debussy
(1862 – 1918)

Claude Debussy (22 de agosto de 1862 - 25 de marzo de 1918) fue un compositor francés. Junto con Maurice Ravel , fue una de las figuras más prominentes que trabajaron en el campo de la música impresionista , aunque a él mismo no le gustaba este término cuando se aplicaba a sus composiciones. Debussy es uno de los más importantes compositores franceses, y una figura central en la música europea de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1903. Su música se caracteriza por su componente sensorial y por cómo se distancia de la tonalidad. A menudo el trabajo de Debussy refleja las actividades o las turbulencias en su propia vida. Su música define prácticamente la transición de finales de la música romántica hasta el 20 de siglo de música modernista. En los círculos literarios franceses, el estilo de este periodo fue conocido como el simbolismo , un movimiento del que se inspira directamente Debussy, tanto como compositor, como participante activo cultural.



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